Fecha de publicación: 22-ene-2020

Abogados García-Míguez

LLAMADAS PERDIDAS Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Si quien tiene prohibido por resolución judicial comunicarse con una víctima de violencia de género la llama por teléfono, comete un delito de quebrantamiento de condena aunque la llamada no hubiese sido atendida, siempre que quede registrada y sea posible saber quién la efectuó.

El quebrantamiento supone un ataque a la seguridad y a la tranquilidad de la persona protegida con la resolución en la que se acuerda la medida o se impone la pena.

Por tal motivo el ataque se aprecia desde el mismo momento en que la víctima es consciente de la existencia de la llamada efectuada por la otra persona que tiene impuesta una prohibición de comunicación.

Y ello es así porque se trata de una forma de contacto que es equivalente a un mensaje en el que se pone en conocimiento del destinatario que se le ha efectuado una llamada desde un determinado terminal.

Los terminales telefónicos funcionan de forma automática proporcionando esa información. De manera que el mero hecho de llamar, cuando es posible identificar la procedencia, supone un acto consumado de comunicación.
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